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La escuela del rebozo en Santa María del Río

     El pueblo mágico de Santa María del Río es un lugar reconocido internacionalmente por sus famosos rebozos de seda y articela, “El rebozo de Santa María del río” es una tradición de cientos de años, que ha dado experiencia y prestigio a sus artesanos. Uno de los problemas que tenemos los gustosos de las prendas textiles artesanales, es la dificultad en distinguir su grado de calidad y sobre todo, de autenticidad, pues el “mercado” ha logrado igualar casi por completo la apariencia de los productos artesanales, muchas veces, por fortuna, sin alcanzar la calidad que sólo se consigue en la hechura de las artesanías tradicionales.

 

 

     Su origen tiene variadas historias, una prenda hidú importada por el galeón de Manila, un derivado de la mantilla española o inlcuso el resultado de la influencia de materiales, colorido y forma españoles sobre el ayate o mamatl indígenas durante la conquista, llevados por los franciscanos a Santa María.

     La técnica de reservado y el telar de cintura ha perdurado a través del tiempo de generación en generación, y es en la “Escuela del Rebozo” fundada el 20 de noviembre de 1953 por el Gobierno del Estado de San Luis Potosí, mediante un convenio realizado con el entonces Museo Nacional de Arte de Industrias Populares del Instituto Nacional Indigenista, que se preserva con el objetivo de que el rebozo perdure, “que la gente sepa realizar el proceso del rebozo, que no se muera la tradición del rebozo”, como comenta la señora Carmina de la Casa del Artesano de San Luis.

 

 

     Los precios dependen del material y del diseño del rebozo, oscilan entre los $1,900 y los $12,500 pesos mexicanos. Los materiales utilizados en la escuela son únicamente la artisela y la seda,  los diseños en muchas ocasiones son únicos, lo cual aumenta considerablemente su valor. En esta escuela, los artesanos trabajan a “destajo”, es decir, trabajan el tiempo que ellos desean de acuerdo con lo que quieren realizar; la escuela les entrega 400 gramos de seda quincenalmente a cada tejedor, suficiente para realizar dos rebozos, los cuales deben de pesar exactamente la misma cantidad entregada al final de su elaboración.

     La escuela está dividida en amplios salones, algunos son de exhibición, otros son de descanso y en la mayoría se trabaja cada parte de la elaboración del rebozo, mientras que en unos se hacen largas tiras de hilos para entrelazarlos y darles su tamaño final, en otro salón se les hacen los “amarres” a los hilos con pequeños nudos, que permitirán dar el acabado en el teñido y el diseño al rebozo; en otros se realiza el embobinado de los hilos en pequeños carretes.

     En la parte baja del edificio también están los salones donde  “los hilos de seda son pintados con un proceso totalmente manual sumergiéndolos en una cubeta con pintura caliente, y se dice que para lograr un entintado perfecto deben de ser sumergidos 300 veces”.

 

 

      En la segunda planta estan los artesanos que trabajan ayudados con sus telares de cintura, quienes hacen el tejido, y la última parte, el repacejo, que es el acabado del rebozo.

     ¿Cómo distinguir entre un rebozo autentico de una imitación?

     “Tenemos que recurrir el precio, a la textura y los acabados, que son detalles que no se distinguen fácilmente; en muchas tienditas los rebozos cuestan $800 y en la escuela de Santa María uno hecho a mano cuesta $1900. Si te dan precio de $800 es imposible que sea hecho a mano. (…) Hay gente que manda a hacer dos, tres rebozos a mano y generalizan su tienda diciendo que todo lo que vende es hecho a mano”.

     ¿Cuál es la diferencia del rebozo de Santa María con el rebozo de otros lados?

     “Para nosotros, una seda entre más delgada y más liviana es de mejor calidad, tenemos esa idea, en cambio el rebozo de Oaxaca es totalmente lo contrario, pesado y grande, hilos muy gruesos, por lo mismo las figuras muy grandes, muy toscas, son distintas…

 

 

     ¿De dónde obtienen la seda?

     “Por ejemplo, en Oaxaca, hay quienes tienen sus propios extractores de seda, el artesano que teje un reboso también extrae su propia seda. Aquí es directamente la escuela y Gobierno del Estado quienes tienen la facilidad de probar y adquirir distintas sedas. Hemos probado sedas del mundo y la mejor calidad es la china, está bien procesada, pasa por distintos métodos de acabado para dar esa textura, incluso tiene la electricidad del cabello.

       

     En la escuela hay alrededor de 30 personas que realizan la tela y unas cien que realizan el rapacejo (El bordado que se realiza en los extremos del rebozo).

   Carmina recomienda que la mejor forma de conservar un rebozo es el lavado en seco y para guardarlo hay que hacer un rollo del ancho del mismo y colocarlo verticalmente en un lugar donde no le de la luz.